¿Adiós al “derecho al aborto” en EE.UU.? ( I ). Homenaje a Nellie Gray

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Marcha por la Vida en Washington D.C. el 25 de enero de 2013 en el cuarenta aniversario del fallo del Tribunal Supremo que legalizó el aborto como derecho de la mujer con más de 650.000 manifestantes.

El 22 de enero de 1973 está grabado en los defensores del derecho a la vida en los EE.UU., porque en ese siniestro histórico día el Tribunal Supremo invalidó leyes estatales que prohibían el aborto y lo hizo legal y disponible a demanda en toda la nación con su sentencia en el caso Roe vs. Wade, obligando a todos los estados a garantizarlo como derecho de la mujer. El mismo día se hizo pública la sentencia en el caso Doe vs. Bolton (demandante con seudónimo de Sandra Cano contra el fiscal Arthur Bolton), que anuló la ley del estado de Georgia e hizo que fuera legal el aborto durante los nueve meses de embarazo al ampliar el concepto de salud. En los años transcurridos desde esas fatídicas sentencias 62 millones de bebés por nacer han perdido la vida por aborto legal.

El caso Roe contra Wade o Roe vs. Wade es el nombre del caso judicial por el cual la Corte Suprema dictaminó que la Constitución protege el derecho a abortar de la mujer en base a la Decimocuarta enmienda, una interpretación considerada constitucionalmente defectuosa. La decisión se refería a la demanda de Norma McCorvey – con el seudónimo de «Jane Roe»-, que en 1969 quería abortar a su tercer hijo en Texas, contra el fiscal Henry Wade que se oponía a la pretensión de la mujer de acuerdo a las leyes del estado donde el aborto era ilegal excepto para salvar la vida de la madre. Tras diversas apelaciones el caso llegó al Tribunal Supremo que finalmente dictaminó el 22 de enero de 1973. La criatura en litigio, una niña, nació antes de la decisión y fue dada en adopción. La sentencia fue criticada desde parte de la comunidad jurídica, reconfiguró la política y polarizó al país.

En repuesta a la decisión del Tribunal Supremo se inició desde ese mismo día en EE.UU. una batalla para la revocación del fallo, defender el derecho a la vida de los niños por nacer y por el fin del aborto. Una batalla que se ha librado en distintos campos, en la calle y en los parlamentos de los estados con leyes protectoras del nasciturus y con las políticas de los presidentes republicanos. Y ahora después de cuarenta y nueve años parece que se está cerca de lograr la meta, que sea revocada esa decisión.

Al alto Tribunal han llegado a lo largo de los años apelaciones de congresistas y senadores que cuestionan jurídicamente la sentencia y leyes estatales restrictivas del aborto que han sido recurridas; y hoy se está a la espera de su decisión sobre la constitucionalidad de una ley de Misisipi de 2018 que impide el aborto desde las quince semanas, en un caso, Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization (Thomas Dobbs, del Departamento de Salud de Misisipi contra la clínica abortiva WHO de Jackson, que demandó al Estado por dicha ley), que podría suponer el fin del precedente legal a favor del aborto como “derecho”, que domina la legislación estadounidense. La composición actual del Tribunal Supremo con una mayoría de jueces de largo plazo conservadores (de aplicación original de la Constitución), seis de nueve, permite un razonable optimismo.

Los 9 jueces del Tribunal Supremo de EEUU en 2021, los cargos son vitalicios.

Los magistrados actuales en la imagen anterior son, con los presidentes que los propusieron: en la fila inferior (izq. a dcha.): Samuel Alito (Bush), Clarence Thomas (Bush), John Roberts (Bush), Stephen Breyer (Clinton) – decidió jubilarse en enero 2022 y ha sido sustituido por Ketanji Brown Jackson (Biden) -, y Sonia Sotomayor (Obama). En la fila superior (izq. a dcha.): Brett Kavanaugh (Trump), Elena Kagan (Obama), Neil Gorsuch (Trump) y Amy Coney Barrett (Trump).

El presente trabajo es una primera parte del análisis que realizamos de la situación actual sobre la restauración del derecho a la vida en EE.UU. y los elementos que influyen en ello. Su proceso es del mayor interés y un gran referente, permite observar cómo desanda este país el camino del aborto.

El artículo de hoy está dedicado al movimiento provida, con una importancia trascendental en lo logrado en la defensa de los derechos y la protección de los niños por nacer desde 1973. El movimiento cuenta con un importante respaldo político. En EE.UU. los políticos han de definirse con respecto al aborto y las cámaras tienen formados Caucus ProLife y ProChoise

El movimiento provida es amplio y potente, y se aglutina en torno a su emblemática Marcha por la Vida’, un evento nacional que se celebra anualmente en Washington e iniciado en enero de 1974 en el primer aniversario de Roe vs. Wade. Ha sido inspiración y modelo en otros países del mundo.

La Marcha Nacional por la Vida es una auténtica institución en los EE.UU. La lidera y organiza la entidad sin ánimo de lucro March for Life (March for Life Education and Defense Fund) fundada en 1974 y artífice de su permanencia. La acción de la Marcha nacional a lo largo casi cinco décadas ha congregado a millones de personas y ha salvado vidas; ejerce una labor educativa y sostiene una conciencia social de respeto del niño por nacer, con gran impacto en los jóvenes. Ha contribuido a impulsar iniciativas políticas y leyes estatales que limitan el aborto, y a avanzar en definitiva hacia la anulación del fallo sobre Roe vs. Wade.

El inicio de la ‘Marcha por la Vida’ y su desarrollo histórico está vinculado a la asociación católica Caballeros de Colón (Knights of Columbus). Fue una iniciativa suya, han participado siempre en la entidad que se creó para asegurar su continuidad, March for Life, y son decisivos en la logística del evento anual. La líder de la Marcha fue durante 39 años una abogada también católica, Nellie Gray (1924-2012), a quien homenajeamos en este artículo, y con ella a los pioneros del movimiento provida en los EE.UU.

Nellie Gray fundadora de las Marchas por la Vida: un liderazgo y un legado extraordinarios

En octubre de 1973, un grupo de treinta líderes provida se reunieron en casa de la abogada Nellie Gray en Washington, para decidir cómo conmemorar el primer aniversario de Roe y hacer que el 22 de enero fuese un día de reflexión sobre cómo el aborto legalizado había dañado a las mujeres y les había quitado la vida a los bebés en el año transcurrido. Ese fue el origen de la primera ‘Marcha Nacional por la Vida’, pero lo que comenzó como una modesta manifestación rápidamente creció hasta convertirse en un evento provida emblemático y el más grande del mundo. Reúne regularmente a cientos de miles de participantes en el contexto invernal del mes de enero, a menudo con temperaturas de – 15º y tormentas de nieve, como las que azotaron Washington en 1987 o 2016, que no impidieron la manifestación de más de 10.000 personas.

La manifestación pacífica en el sombrío aniversario de Roe vs. Wade ha sido y es cada año desde la primera en 1974 en EE.UU. y el mundo, un testimonio de la verdad sobre la mayor violación de los derechos humanos de nuestro tiempo, el aborto legalizado a demanda.

El origen y la primera Marcha Nacional por la Vida de enero de 1974

Nellie Gray explicaba cuál fue el origen de la Marcha Nacional, «Tras el fallo del Tribunal Supremo en enero de 1973, que creó una gran conmoción, en el mes de octubre recibí una llamada de los Caballeros de Colón, ni siquiera sabía quiénes eran, pero me explicaron su postura contra el aborto y buscaban un lugar en Washington para discutir los planes para una marcha. Ese lugar fue mi sala de estar. Allí se reunieron unas treinta personas, me pidieron conseguir oradores pues conocía bien el Capitolio, pero no fue posible, los políticos no querían participar en marchas y la gente en ese momento no estaba interesada en ellas después del movimiento de derechos civiles y otros. La reunión me dejó la tarea de maestra de ceremonias». Se tomó la decisión de realizar una Marcha Nacional por la Vida el 22 de enero de 1974 con el objetivo de presionar a los líderes del Congreso para hallar una solución legislativa a la decisión de la Corte Suprema.

Entre los Caballeros de Colón que llamaron a Nellie Gray, asistieron a la reunión y organizaron la primera ‘Marcha por la Vida’, estaban William Devlin y Lew Gardner, y John Mawn, propietario de una empresa de autobuses chárter, facilitó el transporte a Washington desde todo el país. Los Caballeros se encargaron de recaudar fondos, obtener permisos y publicitar el evento. Devlin que era artista gráfico diseñó el logotipo de la Marcha, una rosa roja con el Capitolio en su interior, hoy actualizada incorporando una mujer con un bebé.

La primera Marcha tuvo lugar en efecto el 22 de enero de 1974, primer aniversario de Roe, en Washington. La organización se constituyó después ese mismo año.

Primera Marcha Nacional por la Vida en EE.UU. en Washington D.C. el 22 de enero de 1974 con Nellie Gray sosteniendo la pancarta en el centro a la que asistieron unas 4.000 personas de distintos puntos del país en un día inusualmente muy soleado.

El grupo que organizó la Marcha Nacional de 1974 creía que sería la única necesaria. Sus integrantes estaban convencidos de que el Congreso atendería a una marcha de miles de personas llegadas de todo el país en pleno invierno para decirles que hallaran una solución legislativa al fallo del Tribunal Supremo. Pero no hubo respuesta, y una vez constatado que la protección del nasciturus no estaba en el horizonte del Congreso, el grupo decidió seguir adelante y movilizarse hasta que se revocase. Se creó la organización March for Life Education and Defense Fund con un Staff y una Junta Directiva, incluyendo esa meta en su Carta Constitutiva, se eligió a Nellie Gray presidenta, quien lo fue hasta su muerte, y el sótano de su casa en el barrio residencial de Capitol Hill, abarrotado de material de propaganda y pancartas, se convirtió en la sede del movimiento.

Nellie Gray, católica comprometida, abogada de los no nacidos, líder del movimiento ProVida

Nellie Jane Gray nació el 25 de junio de 1924 en Big Spring, Texas, hija de un mecánico y un ama de casa. Conversa católica en su juventud, se refería a su fe como una “influencia muy fuerte” en su vida. En una entrevista en el Washington Post dijo que se encontró por primera vez con el concepto del aborto con la lectura de El cardenal, best seller (1950) de Henry Morton Robinson, sobre un sacerdote católico en alza, que se enfrenta a una decisión en el caso de un parto difícil de su hermana, y que prioriza la vida del niño sobre la de la madre, cuya salvación implicaba el aborto por el procedimiento hoy conocido como ‘aborto tardío’, en el que se hace nacer parcialmente al bebé y se aplasta el cráneo para facilitar su extracción, descrito en la narración. Explicaba Nellie que esta noción se le quedó grabada en lo más profundo.

Después de servir en el Women’s Army Corps (WAC) con el rango de cabo durante la II Guerra Mundial, Nellie Gray obtuvo la licenciatura en Empresariales en la que es hoy Universidad de Mujeres de Texas, y más tarde, asistiendo a clases nocturnas de la Universidad de Georgetown, se licenció en Derecho en 1959.

Trabajó durante 28 años para el Gobierno federal, la mayor parte en el Departamento de Estado, realizando estudios económicos, y posteriormente en la división legislativa del Departamento de Trabajo como abogada. Fue entonces cuando la Corte Suprema dictó el histórico fallo sobre el aborto en Roe vs. Wade, que estableció el derecho de la mujer al aborto. Tenía entonces 48 años y tras la responsabilidad asumida como líder de la Marcha por la Vida, se retiró de la actividad profesional, una decisión que redujo a la mitad sus ingresos de jubilación, y dedicó el resto de su vida a lograr anular esa decisión. Comenzó así una segunda carrera en la vanguardia del debate y el combate contra el aborto, y se encontró de forma inesperada ejerciendo la abogacía ante la Corte Suprema de los EE.UU.

Nellie Gray habla en el parque de la Elipse en Washington en 1993.

A Nellie le resultaba incomprensible que siendo EE.UU. el país de los hombres y mujeres libres aprobara el aborto. “¿Cómo es posible que un país construido así pueda matar bebés? No entiendo la esclavitud, no entiendo el Holocausto, no entiendo el aborto”, declaró en 1993 al Post. Y también en una entrevista en televisión, “Fue impactante para mí pensar que alguien pudiera matar a un ser humano inocente”, permitir el aborto, añadió, estaba “fuera de lugar en una nación que recientemente había aprobado leyes de derechos civiles y había ayudado en los juicios de Núremberg para condenar a los nazis por crímenes contra la humanidad”.

Su posición sobre el aborto era «sin excepciones, sin compromiso». Defendía la realidad incontrovertible de que la vida del ser humano comienza en la concepción y se opuso al aborto en todas las circunstancias, incluso en los casos en que la vida de la madre está en peligro por el embarazo o en casos de incesto o violación. «Estableces un principio de que está mal matar a un ser humano inocente», le dijo una vez a The Washington Post, «y lo mantienes».

En los que fueron sus últimos años, invitó a mujeres que habían abortado y sufrían por ello a participar en las Marchas, y a manifestar que lamentaban sus decisiones.

Nellie Gray con mujeres que habían abortado en la ‘Marcha por la Vida’ de 2009.

Su liderazgo hasta el fin de su vida se explica por su firmeza y tenacidad. Así, durante el primer mandato del presidente Ronald Reagan, se negó a reunirse con él en el Despacho Oval porque no había asistido al mitin anual y en su lugar envió a su secretario de Salud y Servicios Humanos. Pero en el año 1985, justo después de prestar juramento para su segundo mandato, Reagan se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en dirigirse (vía telefónica) a la Marcha Nacional por la Vida.  

En el 40 aniversario del fallo de Roe vs. Wade, el día 13 de agosto de 2012, murió Nellie Gray a los 88 años de edad, fundadora y líder de la Marcha Nacional por la Vida, y del Fondo de Educación y Defensa de la Marcha por la Vida artífice de su permanencia. Nellie fue llamada la ‘Juana de Arco’ del movimiento provida, al que dedicó su vida renunciando a su carrera en el Gobierno federal y a una vida de familia para restaurar el derecho a la vida en su país.

Nuestro homenaje a su labor y al ejemplo de su vida entregada a la causa de dar voz a los sin voz, a defender jurídicamente y moralmente el derecho a la vida de todo ser humano que debe ser respetado y protegido desde su inicio. Su legado es ya un patrimonio del movimiento provida en los EE.UU. y de cuantos luchamos por restaurar una cultura de vida y por un mundo donde el aborto sea impensable.

March for Life, dirige y organiza cada año el evento anual ‘Marcha por la Vida’ y es líder en el movimiento ProVida

March for Life, que dirige y prepara la Marcha por la Vida anual desde 1974, es una pequeña organización que continúa siendo líder en la comunidad provida. Su objetivo es restaurar una cultura de vida en los EE.UU., y en él la ‘Marcha por la Vida’ tiene un papel fundamental. La misión que se ha impuesto es luchar por la vida y formar e informar sobre cómo revocar Roe vs. Wade. Su acción combina la educación, la actividad legal y la movilización.

Tras la muerte de Nellie Gray, March for Life, eligió una nueva presidenta, Jeanne Monehan Mancini psicóloga y con práctica en el Departamento de Salud y Servicios Humanos -, y presidente de la Junta Directiva a Patrick Kelly, director de políticas públicas de Caballeros de Colón, capitán en la reserva de la Marina, abogado, jurisconsulto. Ambos, eran master en ‘Estudios Teológicos: Matrimonio y Familia’ (MTS), en el Pontificio Instituto Juan Pablo II de la Universidad Católica de América. En 2021, Patrick Kelly, elegido Caballero Supremo de su Orden, era sustituido en la presidencia de la Junta Directiva por Timothy Saccoccia, secretario de la Junta y director de políticas públicas de los Caballeros. Con Jeanne Mancini llegaba a la dirección de la Marcha nacional una nueva generación y un nuevo impulso.

Jeanne Mancini, líder de March for Life y de la Marcha Nacional.

Los ‘Principios de Vida’ de la Carta Constitutiva de March for Life se enmarcan en el tono positivo del deber y la responsabilidad de las personas y la sociedad; articulan la responsabilidad legal y moral de preservar y proteger la vida de todo ser humano desde su inicio hasta su fin natural. Promueven que la belleza y la dignidad de cada vida humana sean valoradas y protegidas, y trabajan por el fin al aborto uniendo, educando y movilizando a personas provida en la plaza pública.

En enero, en el aniversario del aborto legalizado como derecho de la mujer, pero también durante todo el año, la organización March for Life reúne a líderes y grupos provida para organizar, unir y diseñar estrategias en torno a un mensaje común y comunicarlo al Gobierno, los medios y la nación en una forma que sea potente y afirme la vida. Se trata de informar y formar sobre cómo revocar Roe vs. Wade.

El día de la Marcha, su asociación filial March for Life Action organiza un ‘Desayuno en el Capitolio’ con miembros del Congreso comprometidos con el derecho a la vida. Además de escuchar a los legisladores, los asistentes conocen las acciones últimas y las políticas públicas prioritarias de March for Life. Este evento permite recaudar fondos a través de coanfitriones y patrocinadores.

March for Life entendió desde su inicio que ninguna acción sólida surgiría de un vacío de propósito, y así en 1974 al instituir la Marcha nacional asumió el objetivo de la revocación de Roe vs. Wade, incluido en su Carta Constitutiva. Y hoy esa meta, que ha de significar la anulación del “derecho al aborto” y posibilitar que leyes estatales lo ilegalicen como antes de 1973, esa meta puede estar cerca.

Los Caballeros de Colón integrante vital en la Marcha por la Vida

Desde 1974, la Marcha por la Vida ha sido una parte vital de la labor de los Caballeros de Colón para defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y hoy en día forma parte de su programa ‘Fe en Acción’, que anima a los consejos a participar o patrocinar manifestaciones en los EE.UU., Canadá, Filipinas y otros países. Y a su vez, los Caballeros han sido un integrante vital de la Marcha por la Vida.

Jeanne Mancini, presidenta de March for Life, ha afirmado que “sin los Caballeros de Colón no habría Marcha por la Vida”. Además de su papel como fundadores, su labor ha sido crucial para su desarrollo en cada edición. Los Caballeros de Virginia son los encargados de la logística, obtención de los permisos, maestros de ceremonia, orden, primeros auxilios, cooperación con las autoridades.

La Orden de los Caballeros de Colón fue creada para atender a inmigrantes, refugiados y familias sin sostén económico, el día 28 de marzo de 1882 por el sacerdote de origen irlandés Michael McGivney (1852-1890), beatificado por la Iglesia Católica el 31 de octubre de 2020. La Orden que comenzó como una pequeña organización de servicios de caridad, actualmente desarrolla una actividad benéfica fraterna y financiera a nivel mundial. Es la organización católica mayor del mundo con dos millones de miembros.

Su vinculación con la organización que dirige la Marcha nacional, March for Life, es muy estrecha, con miembros en la junta directiva y una relación al máximo nivel. El caballero supremo Carl Anderson (2000-2021) participó en la Marcha desde su inicio y ha intervenido en los mítines en varias ocasiones. El caballero supremo actual, Patrick Kelly, fue presidente de la Junta Directiva de March for Life durante diez años.

Los dirigentes de los Caballeros de Colón con la líder de la ‘Marcha por la Vida’, Jeanne Mancini, en 2017. De izq. a dcha. con sus cargos actuales, John Marrella, abogado supremo y consejero general, y esposa; Patrick Kelly, caballero supremo desde 2021; Jeanne Mancini; Carl Anderson (caballero supremo 2000-2021); Michael O’Connor, ex secretario supremo, y esposa; y Dorian Anderson. 

La influencia social y política del movimiento provida para restaurar el derecho a la vida del niño por nacer y una cultura de vida en la sociedad

El movimiento provida en EE.UU. está bien organizado, financiado y es efectivo, entre 2012 – 2015 contribuyó a aprobar 230 leyes destinadas a limitar el aborto. Cuenta con numerosas organizaciones, la mayor y más antigua es la National Right To Life, pero también hay grupos de lo más variado, desde ‘Estudiantes por la Vida’ a ‘Moteros por la Vida’. Y tiene el apoyo de potentes portales de internet, como el internacional LifeSiteNews.

El movimiento integra a prominentes líderes políticos republicanos, que suelen intervenir en el mitin de la Marcha Anual, como Chris Smith, uno de los miembros más importantes y respetados del Congreso, presidente del Caucus ProVida de la Cámara, o el senador Tim Scott. Actualmente los legisladores provida patrocinan dos importantes iniciativas, la no financiación pública del aborto y la protección de los niños que le sobreviven.

El movimiento está activo durante todo el año, cada organización o grupo con sus objetivos concretos, y se realizan marchas en todos los estados, pero indudablemente la gran movilización en el mes de enero en Washington, tiene un gran impacto, expresa su unidad y manifiesta su fuerza, con las multitudes que se manifiestan y al hacer visible el respaldo de importantes líderes políticos, religiosos y sociales al movimiento.  

El gran logro de la Marcha es su permanencia y arraigo. Aunque se da por sentado el evento, su longevidad es realmente un éxito notable, ha tenido continuidad durante cuarenta y nueve años y se ha convertido en una tradición anual firmemente establecida. La celebración, en torno a la fecha del 22 de enero, en fin de semana, es intensa. En los días previos numerosas actividades la complementan, foros de debate, conciertos, una convención con exposiciones y la Vigilia Nacional con la Misa por la Marcha por la Vida en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción.

El día de la Marcha, a las 10:00 h. comienza el evento en el National Mall, donde se realiza el mitin en el que intervienen los oradores, políticos, líderes de las distintas organizaciones que participan e invitados. Finalizado, hacia el mediodía, se inicia la Marcha, su itinerario sigue la Avenida Constitución, rodea el Capitolio y termina ante el Tribunal Supremo. Asisten cientos de miles de personas de toda edad y condición social, una multitud abigarrada que avanza con banderas, pancartas y bandas de música, y con una numerosa presencia de jóvenes que se reclaman de ser ‘GENERACIÓN PROVIDA’. 

Los pioneros que crearon y articularon el movimiento provida en EE.UU. entendieron la importancia de la educación y de sostener una conciencia social en favor del derecho a la vida del nasciturus, y sus logros en estos objetivos son evidentes, hay un gran impacto social especialmente en los jóvenes, y las impresionantes marchas lo demuestran. Esta movilización persistente tiene una fuerte influencia en la sociedad pero también impulsa iniciativas en la política que se traducen en leyes protectoras del niño por nacer.

Los políticos que intervienen en el mitin son republicanos, congresistas, senadores y presidentes. El primero fue Ronald Reagan (1981-1989) en 1985, que envió un mensaje (usó la vía telefónica), así lo hizo también George W. Busch (2001-2009) en 2003-2009. En 2018 y 2019 el presidente Donald Trump envió sus mensajes vía satélite, y en 2020 fue el primero en hablar en persona en el evento, con un firme discurso en favor de los derechos de los niños por nacer y destacando la labor de su Administración.

El presidente Donald Trump (2017-2021) interviene en el mitin del evento ‘Marcha por la Vida’ en Washington D.C. el 24 de enero de 2020.

La Administración Trump tomó numerosas medidas. Restableció la prohibición de destinar fondos públicos para financiar abortos en el extranjero y retiró los destinados a la planificación familiar relativos al aborto. Se protegió la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios y organizaciones. Defendió la vida internacionalmente. Mejoró el sistema de adopción, aumentó los fondos de la investigación del síndrome de Down y se ampliaron los servicios de salud para madres solteras. Dictó una Orden para garantizar el derecho de los niños recién nacidos y los vulnerables a recibir cuidados que les salven la vida. Nombró a más de 200 jueces federales originalistas (aplicación original de la Constitución), incluyendo tres jueces de la Corte Suprema.

La acción combinada del activismo social y las actuaciones políticas son factores que están incidiendo en la reducción constante del aborto. Entre 1990 y 2019, la tasa de abortos disminuyó en un 48% y la proporción de embarazos no deseados que terminaron en aborto cayó del 50% al 34%, según datos del Guttmacher Institute, una entidad pro-aborto. Es una tendencia consolidada, en 1981, la tasa de abortos era 29,3 por mil mujeres (15 a 44 años de edad), y en 2014, se situaba ya en la de 1973, 16,3, una reducción espectacular, aunque también hayan disminuido los embarazos.

Numerosas organizaciones están dedicadas a la ayuda a las mujeres embarazadas, con centros propios, casas de maternidad y servicios de adopción. Estos centros muestran a las mujeres alternativas al aborto y ofrecen asistencia financiera a las que lo necesitan o referencias de agencias de adopción.

Finalmente hay que referirse a la opinión pública. Según las encuestas más recientes el 75% de los estadounidenses está a favor de establecer restricciones al aborto y de que el Tribunal Supremo revise el fallo sobre Roe vs. Wade para que los estados decidan sobre ellas o lo prohíban.

En síntesis, el movimiento provida en EE.UU. es vivo y eficaz, y las Marchas por la Vida que se realizan además de la nacional en Washington en los cincuenta estados en distintas fechas, constituyen indudablemente un elemento esencial del mismo y ejercen su influencia en la conciencia social y en la política para restaurar en el país el derecho a la vida.