DÍA DE LA MUJER 2018. Igualdad, maternidad, conciliación

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noviembre 17, 2017

En la presente edición de celebración del Día Internacional de la Mujer 2018, hay convocada una huelga con paro de 24 horas para dar visibilidad al impacto que las mujeres tienen en la sociedad. Liderada por colectivos feministas radicales el llamamiento se extiende a 150 países.

En España se han sumado a la convocatoria los sindicatos CNT y CGT, que apoyan el paro de 24 horas, así como los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO, que la reducen a dos horas de paros en cada turno de trabajo.

La convocatoria en España viene precedida de proclamas feministas radicales con el abortismo como bandera y la reivindicación de la ideología de género con sus objetivos destructivos de la antropología humana.

LA IGUALDAD DE LA MUJER Y EL HOMBRE

Ciertamente, en el largo camino recorrido por la mujer en las sociedades occidentales para lograr la igualdad de derechos con el hombre y la incorporación a la vida de la sociedad, aún no se ha logrado la igualdad efectiva. Así, no la hay en el terreno laboral -en salarios y promoción profesional-, siendo la brecha salarial entre los dos sexos del 16,3% en la Unión Europea (Eurostat 2015). España se sitúa por debajo de la media, con un 15%, también con respecto a países de nuestro entorno como Alemania (22%), Austria (21,7%), o Reino Unido (20,8%); en los límites inferiores se sitúan Italia y Luxemburgo (5,5%) y Polonia (7,7%). Las consecuencias de la brecha salarial son un nivel inferior de ingresos a partir del nacimiento del primer hijo y que significa, en último término, pensiones de jubilación más bajas y una tasa de pobreza más alta entre las mujeres de edad avanzada.

Así mismo, la conciliación familia-vida laboral es todavía un gran reto. La mujer, para lograr su plena integración laboral y realizar una carrera profesional se ve a menudo abocada a renunciar a la maternidad, posponerla, tener menos hijos de los deseados o recurrir al aborto. Esto implica una situación de desigualdad de la mujer, pues se le impide realizarse plenamente en su condición femenina, en la que la maternidad es un aspecto esencial.

Junto a la brecha salarial y la dificultad de conciliar la vida profesional y familiar debido a la organización social y de las empresas, hay que señalar la discriminación laboral por embarazo y maternidad que hoy en día sigue sufriendo la mujer en España. Ni la legislación infraconstitucional en materia laboral y de seguridad social, pese a ciertos avances, ni la práctica social, incluida la acción de los interlocutores sociales en vía de negociación colectiva, están prestando la suficiente atención a estos temas. La experiencia social o práctica en el ámbito laboral, muestra con gran frecuencia que el embarazo sigue siendo causa determinante de la extinción ante tempus del contrato, especialmente en el periodo de prueba o de la falta de prórroga, incumpliendo la normativa vigente. Las empresas tratan de eludir las consecuencias que, tanto en términos de alteración de la organización del trabajo cuanto de incremento de costes, supone un potencial embarazo, pero también ponen trabas o discriminan a las madres trabajadoras con hijos de 0-3 años que quieren conciliar la vida familiar y profesional, y recortar la jornada laboral.

Desde organismos internacionales (Organización Internacional del Trabajo), la Unión Europea y a nivel estatal se han adoptado normas destinadas a erradicar la práctica discriminatoria de la mujer y a favorecer la conciliación de la vida profesional y familiar, aunque se está lejos de lograrlo, en particular en nuestro país. Por lo que se refiere a la conciliación, los datos de empleo a tiempo parcial (no involuntario) –un tipo de contratación que favorece compaginar la maternidad con la vida profesional–, muestran que la realidad española, con un 25,2% de trabajadoras a tiempo parcial, está lejos de los países que más facilitan la conciliación, como Holanda, 77%, ó Alemania, 46,7%. Por ello, es un objetivo primordial que debe plantearse desde la política y cumplirse.

LA MATERNIDAD

La maternidad es esencial para la mujer, y así a pesar de los bajos niveles de natalidad -en los que intervienen factores de tipo multidimensional-, los estudios indican que las mujeres, incluidas las profesionales que buscan una relación igualitaria, mantienen su ideal de familia con hijos.

Pero también la maternidad es fundamental para el futuro de la sociedad, por lo que genera unos derechos que deben ser reconocidos: el derecho a tener el apoyo social, además del de disfrutar de una vida laboral en igualdad de condiciones con el hombre.

Las trabas existentes para compaginar la maternidad con una profesión impiden la plena realización de la mujer, y al mismo tiempo influyen dramáticamente en la crisis demográfica actual, en España el índice de fecundidad es hoy 1,37 hijos por mujer, mientras la tasa de reemplazo se sitúa en 2,1, lo que implica graves riesgos para la sostenibilidad del sistema de bienestar y la propia pervivencia del país.

LA CONCILIACION

En una etapa histórica de reformas de tipo estructural que afectan a la economía y a la organización de la sociedad, se da una situación propicia para incluir iniciativas estructurales a favor de la maternidad y las familias, y que favorezcan la conciliación. A partir de un nuevo compromiso político para hacer frente a los desafíos familiares, es preciso estimular el compromiso social y las buenas prácticas en las empresas a favor de políticas de conciliación de la vida profesional y la vida familiar, y condiciones de trabajo que tengan en cuenta la vida familiar. Los estudios muestran que las empresas que facilitan la conciliación mejoran la motivación de sus empleados y el ambiente general de trabajo. A su vez, a nivel personal la conciliación se ha convertido en un elemento decisivo para optar a un empleo, con igual o mayor importancia que el salario o la proximidad al lugar de residencia.

Facilitar la conciliación requiere promover el derecho al trabajo a tiempo parcial, un lugar de trabajo flexible (teletrabajo, videoconferencias, calls,… ), cambios en los horarios laborales y su flexibilización, de tal manera que suponga ordenarlos de forma más racional y eficiente en fábricas, talleres, oficinas y también en los centros educativos. Es primordial crear escuelas infantiles de 0-3 años e impulsar guarderías en los centros de trabajo.

Igualdad, maternidad, conciliación

Es hora de afrontar la realidad descrita para lograr la igualdad efectiva de la mujer, lo que requiere el apoyo de la sociedad a la mujer embarazada en toda circunstancia y consolidar la cultura de la conciliación de la vida familiar y laboral para los dos sexos.

La igualdad efectiva de la mujer exige considerar irreversible su compromiso con realizar una trayectoria profesional, e implica que la sociedad se adapte a esa realidad, garantizando la conciliación maternidad-profesión sin trabas. Así mismo, que la maternidad sea libremente decidida por la mujer requiere, además de la autonomía en materia reproductiva, que el orden jurídico asegure las condiciones en que opera esa libertad, impidiendo discriminación alguna. En suma, la igualdad femenina debe lograrse respetando la condición propia de la mujer que incluye la posibilidad de ser madre, junto a su realización profesional. Y para ello, el papel de la acción pública resulta decisivo, exige afrontar de forma eficaz la discriminación laboral, incentivar la conciliación de la vida familiar y profesional, y establecer un sistema efectivo de políticas públicas que apoye a la mujer embarazada en toda circunstancia.

El Parlamento Europeo en su resolución de 11 de noviembre de 2010 (R. 2007/2156-INI), insta a los Estados miembros a adoptar compromisos para garantizar el respecto del principio de igualdad, la protección de la maternidad y la adopción de políticas de promoción de la natalidad, el apoyo social y económico a las familias, y a promover medidas para favorecer la conciliación de la vida profesional y la vida familiar de las mujeres y de los hombres, situando la conciliación como un gran objetivo a nivel europeo.

EL NUEVO FEMINISMO

Frente a los objetivos destructivos que guían al movimiento feminista radical, el Nuevo Feminismo que promueve Foro Cultura21:

Impulsa el liderazgo de la mujer en la defensa y progreso de los derechos humanos, y en su contribución a una sociedad más justa.

La mujer debe ejercer el liderazgo en el respeto del derecho a la vida, ya que al tener un papel primordial en la transmisión de la vida ha de situarse en vanguardia en la defensa de este derecho fundamental de todo ser humano desde el inicio de su existencia.

Promueve, así mismo, la erradicación de la violencia en el ámbito familiar y de las nuevas esclavitudes derivadas de la prostitución y la pornografía, centradas habitualmente en la mujer, que es tratada como un objeto de consumo, que son perjudiciales en sí mismas para la mujer, y para el hombre, la infancia y la sociedad en general.

El Nuevo Feminismo, en la línea de las mejores contribuciones del pasado, recupera la meta de una sociedad más justa e impulsa un cambio social y político que haga efectiva la igualdad de la mujer.

El movimiento del Nuevo Feminismo tiene un papel crucial en promover los derechos humanos, recuperar valores positivos para toda la sociedad y lograr un avance en la igualdad de sexos, en la paridad en las tareas sociales y políticas y la eliminación de todo lo que sitúa a la mujer en una situación de inferioridad.