Maternidad: trascendencia personal y social

La maternidad es un aspecto esencial de la condición femenina, de gran trascendencia para la vida de la mujer. Y también lo es para el conjunto de la sociedad. Sin embargo, la condición de madre es casi ignorada en las sociedades occidentales, situación que requiere ser corregida.

Ante planteamientos que contemplan la maternidad como un obstáculo para el progreso de las mujeres hay que reafirmar la importancia que tiene para ellas. La emancipación femenina debe lograrse respetando su condición específica, que incluye la posibilidad de ser madre. Para ello, hay que corregir las trabas que se oponen a la maternidad y facilitar su compaginación con la vida profesional o política, mediante una organización social conveniente y con leyes y políticas públicas que la reconozcan y la apoyen.

La maternidad es esencial para el futuro de la sociedad, por lo que genera unos derechos de la mujer que deben ser reconocidos: el derecho a tener el apoyo de la sociedad; a la no interferencia del Estado en la vida reproductiva; a una vida laboral sin discriminaciones; y a educar a los propios hijos, a través de la libre elección de los centros escolares y de la educación en cuestiones básicas de moral y sexualidad.

Un nuevo feminismo que aprecia la naturaleza de la mujer asume la maternidad como un don y una gran tarea, en la que la educación de los hijos constituye una labor esencial de formación de la persona humana y tiene una evidente repercusión en el bienestar de la sociedad; valora el papel de la mujer que trabaja para su familia y sus hijos.

Respecto al hombre, aprecia el sentido de la paternidad - tradicionalmente anulado por el feminismo -y hace a los padres cada vez más conscientes de su importancia para los hijos y para la sociedad. Así como la maternidad define de forma esencial el ser femenino, el ser padre es compendio del ser masculino.